La historia de Bill James contada a través de sus Abstractos: Baseball Abstract de 1977

Toda gran revolución tiene un comienzo, y es por esto que en una serie de artículos semanales compartiremos la vida y obra de Bill James complementada con sus primeros pensamientos, a los fines de observar cómo éstos fueron evolucionando a través de sus abstractos y cómo han repercutido en los análisis que se implementan hoy en día.

Si usted quiere conocer a Bill James, primero debe conocer a cierto lanzador de nombre Steve Trout. Quizás el apellido no le sea familiar más allá de relacionarlo con cierta estrella en ascenso que juega en Anaheim, pero en 1980 Steve Trout era un joven lanzador con un futuro prometedor en la organización de los Medias Blancas de Chicago. Trout venía de lanzar 199.2 innings en aquella temporada de 1980 y de obtener una efectividad de 3.70 para un equipo de los Medias Blancas que terminó de 5to en su división con record de 70 ganados y 90 perdidos.

Al final de  aquella temporada, Trout y los Medias Blancas fracasaron en arribar a un acuerdo salarial, lo que provocó que ambas partes acudieran a un proceso de arbitraje. En dicho proceso Trout tenía como representantes a los hermanos Hendricks, quienes habían leído los Abstractos de Bill James y decidieron contratar a este último para  que colaborara en los debates. En dicho proceso los Medias Blancas argumentaron que la temporada de Trout había sido mediocre debido a su record de 9 victorias y 16 derrotas y por lo tanto no merecía el salario al que aspiraba. Los hermanos Hendricks ripostaron con un estudio de Bill James que mostraba cuáles debían ser los records de otros lanzadores en la división tomando en cuenta sus actuaciones en el montículo y el soporte ofensivo del equipo, con lo que se determinaba que Trout debía haber tenido una marca de 14 victorias y 11 derrotas en contraposición a la pobre marca que había obtenido. Ante tan contundente análisis, el asistente del gerente general de los Medias Blancas, Dave Dombrowski, sólo atinó a preguntar con voz confusa: ¿Quién es ese tal Bill James? Y es que la pregunta no podía ser más propicia, porque ese día en Chicago ese tal Bill James había logrado lo inimaginable en el béisbol: hacer que un lanzador con record perdedor ganara un proceso de arbitraje.

Lo que Dombrowki y el equipo de los Medias Blancas desconocían hasta el momento, era que James contaba con tres publicaciones que realizaban este mismo tipo de análisis. La primera de éstas publicaciones James la tituló “Abstractos de Béisbol de 1977: Presentando 18 categorías de estadísticas que usted no puede encontrar en ningún otro lado.” James pudo llamarle de muchas maneras a su primer trabajo literario, pero se decidió por el titulo de Abstractos del Béisbol.  Para alguien que siempre soñó con ser escritor, el titulo quizás no grite “voy a ser famoso”, pero fue suficiente para concitar la curiosidad de un pequeño grupo de seguidores que le dieron oportunidad a sus escritos.

En la parte introductoria del Abstracto de 1977, James comenzaba diciendo:

«La primera sección de este libro ofrece de manera completa los registros mes por mes de todos los jugadores de Grandes Ligas que participaron en al menos 100 partidos o más en 1976. Estos registros, los cuales fueron compilados a partir de las box scores de publicación diaria, ofrecen algunas ideas interesantes sobre el curso de la campaña. Por ejemplo, ¿fue Robin Yount, el torpedero de 21 años de edad de Milwaukee, en realidad lo suficientemente bueno para liderar la liga en partidos jugados? Revise sus promedios de bateo mensuales. Los registros de los novatos son particularmente interesantes. Usted puede «ver» a Héctor Cruz aprendiendo a batear el pitcheo de Grandes Ligas, o ver la liga adaptarse a Jason Thompson. ¿Se pregunta usted cómo Bill Madlock ganó el título de bateo? No dude en buscarlo.»

Lo primero que nos llama la atención del primer párrafo de este Abstracto es el interés de James por lo jugadores novatos y la habilidad de éstos en adecuarse a la liga. James había notado que las organizaciones de pobre desempeño eran recurrentes en dejar en la banca a jugadores jóvenes con talento en favor de jugadores veteranos mediocres. Es por esto que no nos sorprende el hecho de que James se haya enfocado en el talentoso Robin Yount y su trayectoria en su temporada de novato.

Además en este párrafo nos podemos dar cuenta de la pasión de James por las estadísticas y el tiempo que le dedicaba a éstas sólo en el hecho de que éste se esmeró en recolectar  todos los box scores de la campaña de 1976, un trabajo que para la época debió ser sumamente arduo tomando en cuenta que el internet era una realidad distante y las estadísticas eran celosamente resguardadas por los pocos que tenían acceso a éstas. Pero esta pasión por las estadísticas no era algo reciente para James:

Un día su profesora de sexto grado lo apartó de la clase y con tono de reproche le cuestionó: “William, tu pareces ser un muchacho inteligente, además de simpático y sereno. Eres un líder entre tus compañeros y no eres de los que moja sus pantalones de vez en cuando. Con todas estas cualidades William, ¿me podrías explicar de dónde salen todos esos disparates sobre estadísticas de béisbol?

Y es que lo normal para un chico de sexto grado era salir a jugar béisbol con sus amigos, y no embaucarse en un hobby de recolección de números. Pero a pesar de que James amaba jugar al béisbol siempre estuvo consciente de la poca habilidad que tenia para desenvolverse en el terreno.  Pero quizás esto no explique por completo la pasión de James por las estadísticas. Según comenta Rob Neyer, en su libro “Feeding the Green Monster”, James era un hombre brillante que había dedicado su vida a escribir libros de béisbol, y aunque nunca se lo había comentado, éste sospechaba que la muerte de la madre de James a corta edad lo había motivado a perderse en las complejidades del béisbol, pero según James esto es simple especulación por parte de Neyer.

En las páginas 25 hasta la 31 del Abstracto de 1977, James ofrece el record mensual de ganados y perdidos de los lanzadores de la Liga Nacional. En esta  cabe destacar que los Rojos de Cincinnati, que terminaron con foja de 102-60 en 1976, lograron tener en su rotación siete lanzadores con 11 o más victorias, liderados por Gary Nolan con 15.

En la próxima sección del libro James nos habla de las bases robadas. En ésta James nos muestra lo que denominó «la única estadística en el mundo que se basa en bases robadas en contra de los pitchers y de los cátchers», a pesar de no contar con acceso a los records oficiales de los juegos. Al señalar la importancia de los catchers James indica que «se produjeron más bases robadas contra los Dodgers en los 54 partidos que Steve Yeager no participó que en los 108 partidos que si lo hizo.”

En la página 34, se discute el soporte de carreras, la asistencia al estadio por lanzadores y qué tan rápido o lento se maneja un lanzador en la lomita. En esta sección se indica que Steve Carlton lideró las mayores en 1976 con un soporte de 6.17 carreras por partido, siendo este estudio inspirado por la actuación del mismo Steve Carlton en 1972 cuando terminó con record de 27-10 para un equipo que tuvo record de 32-87 cuando este no estaba en la lomita.

A partir de la página 35, James ofrece quizás el análisis más brillante de todo el libro cuando se refiere a la defensa:

«…el rango de fildeo de un jugador, el cual depende de su habilidad de moverse en dirección hacia la pelota después que es conectada, es considerablemente menos importante que su rango invisible de fildeo, el cual depende de posicionarse uno o dos pasos antes de que la bola sea conectada.»

James se había dado cuenta de que había algo más allá en el juego de lo que nos podían decir los box scores y las imágenes televisivas. James se había dado cuenta de que la acción comenzaba previo a la moción del pitcher hacia el home plate y que nadie se había preocupado hasta el momento de hacer mención sobre esto. Era este tipo de análisis atípico que hizo que James cautivara una audiencia para sus abstractos. Era este mismo tipo de análisis que había cautivado a su propio padre en un principio. Durante una transmisión de un intento de rompimiento del record de velocidad en tierra, el narrador hacía referencia que para que el record pudiera ser quebrantado el piloto debía quemar el combustible a mitad del recorrido. El padre de James no entendía como un piloto sin combustible podía romper un record de velocidad, a lo que James respondió: “Si se quema de forma continua el combustible, el impulso siempre será mayor que la capacidad mecánica del vehículo para expresarlo. Siempre que este combustible se esté quemando, el vehículo acelerará, y tan pronto deje de quemarlo, el vehículo desacelerará. Es por esto que el punto más rápido del recorrido será aquel donde el vehículo esté a punto de quemar por completo el combustible”.

James continúa hablando sobre la defensa, cuando dice:

«Es por esto que si no sabemos distinguir a los buenos jugadores a la defensiva tomando como referencia libros de records, y si no podemos distinguirlos con certeza al sólo observar el partido, entonces ¿de qué manera podemos determinar quién es bueno a la defensiva? En mi parecer esto se podría determinar de manera simple, de la misma manera que determinamos quién es un buen jugador—mediante el conteo de situaciones.»

Este pensamiento es sin dudas el que le da nacimiento a las estadísticas defensivas de hoy en día, las cuales toman en consideración el desenlace del batazo (out o hit), su locación, y la cantidad de veces que un defensa promedio realiza la jugada para fines de acreditar o debitar carreras por cuenta del jardinero o jugador del cuadro.

Muchos se preguntarán que llevó a James a dedicarse a este tipo de análisis, y la respuesta quizás no esté más allá de su relación de amor y odio con los Atléticos de Kansas City, equipo del cual James era fanático empedernido. Durante los 12 años de la estadía de la franquicia en Kansas City, James se perdió muy pocos juegos y sufrió año tras año los inevitables desaciertos de una organización que servía de canalizador de talento de los Yankees de la época, enviando al Bronx a talentos como Roger Maris y Ralph Terry. Pero no hay mal que dure 100 años ni Bill James que lo resista, culminando la tortura en 1967 cuando la franquicia se mudó a Oakland, lo que coincidió con su entrada  a la Universidad de Kansas, donde James optó por un grado de doble titulación en Inglés y Economía. Desprendido emocionalmente de la franquicia, James transfirió su pasión por el equipo al análisis del juego en sí. Más tarde afirmaría lo siguiente:

“Podría decirse que en esa época mal utilicé mi educación en aprender a analizar el juego. Mi separación física y emocional del juego coincidió con mi periodo educativo, lo que dio al traste de que aprendiera a analizar el juego no a través de los comentaristas, escritores o fanáticos, sino a través de las disciplinas académicas impartidas en la universidad. De ahí fue que pasé a utilizar lo enseñado en clases de Economía para aplicarlo al béisbol”.

Quizás para James el análisis del béisbol pudo haber sido un mal uso de su educación, pero para el mundo análitico fue el comienzo de una gran revolución.

Fuentes: «Abstractos de los abstractos» por Rich Lederer , «Baseball Abstract- 1977» por Bill James, y «The Mind of Bill James: How a Complete Outsider Changed Baseball», por Gray Scott.

Francisco Merejo es co-fundador de sabermetrico.com. Puedes seguirlo en twitter en @fcomerejo. Igualmente recuerda seguirnos en @sabermetrico y estar atento a nuevas publicaciones todos los Martes y Viernes.

 

 

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